Donde el viento no me arrastre
donde el agua no me enfríe
donde el sol no me seque
allí,
donde nace la nube del bostezo del cielo
donde uno y uno es uno y no más
donde reina la armonía de los pequeños dioses
allá,
donde claudica la confusión y se abre la luz
a lo lejos,
donde el blanco es el telón de fondo de la vida.