2.2.09

faro

En lo más profundo de mí,
he plantado una semilla
que cayó de tus labios
aquel día gris.

La tragué sin mesura, tantas y tantas veces,
que el arbol que debió nacer
ahora soy yo.

Abrazo con ramas,
me corto con ramas
y mis hojas caen
como cae un corazón.

Un día aprenderé el idioma de los pájaros
para hablar con ellos de todo lo leve.

Y moriré desnuda,tal como vine al mundo,
pero sabiendo que mi savia
vino de tu saliva
y que mi pelo negro
fue por un día tu luz.

3 comentarios:

Noria dijo...

soy una enamorada de los faros, me inspiran un inmenso poder de posibilidades y la grandeza de lo aparentemente insignificante.

justo ayer pensaba en raíces... y me ha encantado reflejarme en tu mirada de esta manera.

las ramas protegen y dan sombra. Abrazame...

Anónimo dijo...

Este poema sólo habla de amor, pero con tal intensidad que rejuveneces cuando te recorren sus palabras.

Miriam dijo...

Sí, habla de amor, de amor verdadero, ése que rejuvenece el mundo que ves. Gracias por verlo de este modo y expresármelo.

Gracias Noria, a ti te abrazo con pensamiento y corazón.